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JORNADA 2: RC DEPORTIVO B 10 - 3 ONCE CABALLEROS

Puede que lo más fácil hubiera sido estar bien replegados atras, ceder el balón al que en teoría era el equipo superior, y no complicarse nada en la salida del balón. El resultado habría sido distinto sí, en lugar de perder por 7 goles, habríamos perdido por 3 ó 4. Sin embargo ¿habría valido de algo teniendo en cuenta el aprendizaje de los niños?. Estamos en una etapa de formación en la que el jugador tiene que intentar ser el protagonista, acostumbrarse a no esconderse, a querer el balón, a intentarlo otra vez pese a que se haya fallado la jugada anterior. Y los entrenadores debemos permitir ese error, tenemos que transmitir al niño que aunque falle, debe seguir intentándolo hasta que un día saldrá bien, y será entonces cuando esos 10 goles que encajamos ayer habrán valido la pena. Aún más difícil es hacerlo cuando enfrente tienes a un gran equipo como el que teníamos ayer. Un equipo bueno tanto individual como colectivamente, y el Once Caballeros lo tuvo contra las cuerdas al menos durante la primera parte. Estuvo ordenado, presionó bien, concentrado en defensa, y creando peligro cuando llegabamos por las bandas, sobre todo por banda derecha. Y es que ayer, si alguien tuvo que aprender algo, ese fue Diego. Aparte de su trabajo en defensa al que nos tiene acostumbrados, ayer fue un puñal por la banda derecha. Ahora tiene que ser Diego el que se dé cuenta por qué fue así, que hizo ayer distinto a otros días para que pudiera aprovechar al máximo sus cualidades, su fuerza, su velocidad o su 1 contra 1. Tiene que darse cuenta en la diferencia que hay entre esperar el balón, o recibirlo en carrera, en arrancar desde mas atrás, o mas adelante, cuando tiene que regatear o cuando pasar el balón, cuando centrar y cuando tirar a puerta etc.., y es que es aquí donde reside la dificultad en el aprendizaje del fútbol, en el cómo y en el cuando. De poco sirve saber hacer bien un regate o un pase, si no lo utilizamos en el momento o en el lugar adecuado.

Volviendo al partido, y despues de volver a verlo, saco la conclusión de que el equipo no estuvo tan mal, sino que el equipo contrario supo aprovechar los espacios que dejamos fruto de que todavía no vamos perfectamente coordinados a presionar, y además ellos sí que lo supieron hacer cuando salíamos nosotros. Cuando se arriesga de esta manera y se presiona arriba, el equipo debe ser un bloque, y a una pieza que falle, se cae el conjunto, y eso es lo que nos paso en numerosas ocasiones. Habíamos advertido que no teníamos que dejarnos superar, que debíamos ir todos juntos y ayudarnos.  Durante la primera parte el equipo respondió y acabó con un 4-2 que nos sabía a poco, puesto que habíamos tenido ocasiones y dos de los goles del Deportivo habían llegado en jugadas de estrategia. Sin embargo en la segunda parte no. LLegabamos tarde a la presión, nos faltó intensidad en las disputas y perdíamos balones fáciles por no soltarlo con rapidez. Pero por encima de todo, el principal error y que ese sí que no se debe permitir es que se bajaron los brazos, agachamos la cabeza, y equipos como el Deportivo no perdonan y así cayeron un gol tras otro hasta hacernos 10 que bien pudo ser alguno más sino fuera por la buena actuacion de Yago.

No solo hay que quedarse con las cosas negativas marcadas por un resultado abultado. El equipo estuvo a la altura durante la primera parte, compitió bien y fuimos capaces de hacer 3 goles al Deportivo que bien pudieron ser otros tantos. Veremos si algún equipo es capaz de hacer lo mismo. Ahora toca volver a entrenar para seguir disfrutando de su deporte favorito, que tiene la ventaja de que el próximo sábado hay otra oportunidad de corregir los errores y seguir pasándolo bien. Hasta entonces animar a nuestros chicos y aupa Once!