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ALEVIN A

Dos derrotas y una victoria es el balance de las últimas tres jornadas del equipo Alevín A del Once Caballeros. Si bien los primeros partidos presagiaban una cómoda trayectoria, con la excepción de algún partido con dificultad, lo cierto es que cuando han llegado los rivales con los que hay que competir, el equipo no ha sabido responder, ya sea por la falta de adaptación a una nueva forma de competición, o porque la idea y el esquema propuesto por el entrenador no es la más adecuada para los niños.

Cuando el objetivo es ser protagonistas en el juego, es fundamental tener apoyos y soluciones por delante del balón, sin embargo seguimos sin asimilar que acumular muchos jugadores en campo contrario, sin una ocupación racional del espacio, no sirve de nada. Como ejemplo, el último partido disputado en O Condus frente al Obrero, en el que hicimos mucho más pequeño un campo de reducidas dimensiones. Ya sea Diego, Marcos, Adrián, o el que juegue por banda derecha, no llegamos a abrirnos para dar soluciones al centro del campo, y una y otra vez nos chocábamos con el delantero centro, poniéndoselo muy fácil a los defensas del equipo contrario. Por banda izquierda Víctor y Kevin nos ayudaron más en esta faceta, y si les hubiera acompañado la precisión hubieran generado varias ocasiones desde su banda.

Desde el rol que me corresponde, no quiero ser el típico entrenador "mando a distancia" desde el banquillo. Quiero que el jugador adquiera una actitud de juego que le ayudará en el futuro, y a partir de ahí que el niño vaya sumando experiencias. El problema es que no afianzamos esas actitudes, al menos en los partidos, porque entrenando, el equipo responde y la calidad que vemos entre semana no la trasladamos al partido del domingo. Eso sí que me preocupa porque en gran medida soy el responsable de ello.

Estoy seguro de que el jugador conoce a qué actitudes me refiero: a no arriesgar el balón en campo propio, a jugar a pocos toques cuando antes de recibir el balón no me he fijado si estoy solo o no, a disputar cada balón como si fuera el último, a asegurar el primer pase inmediatamente después de robar, a respetar mi posición en el campo, a partir desde una posición retrasada para ganar ventaja, a intentar llevar el balón a una zona alejada de donde se roba  etc. etc... En ocasiones lo hemos hecho, y exceptuando el primer cuarto de hora frente al Laracha, el partido fue intenso y le dimos velocidad al juego con rápidas transiciones de defensa-ataque que nos hicieron llegar con frecuencia al área contraria. Sin embargo el Laracha se defendió con orden e hizo buena la ventaja de tres goles que consiguió en la primera parte del partido. A punto de remontar, y con el equipo volcado, los verdinegros supieron aprovechar los espacios que dejamos en defensa y en dos rápidas contras pusieron dos goles más en su cuenta particular. Sin embargo las sensaciones con las que acabamos uno y otro partido han sido bien distintas y ahora toca seguir entrenando y dar un paso adelante, porque el siguiente fin de semana hay otro rival de la zona alta y hay que dar una imagen bien distinta a la que ofrecimos hoy a nuestra afición.

Confiemos en el equipo y seguro que salimos de este bache de juego para que se conviertan en buenos resultados, hasta entonces, Aúpa Once!